Armas Secretas Alemanas. Prólogo a la Astronáutica by Ford Brian

By Ford Brian

En Peenem#252;nde, las condiciones de trabajo y los salarios eran excelentes, los angeles ethical alt#237;sima, y los resultados que se consegu#237;an fueron objeto de encendidos elogios. Las instalaciones resultaban ideales para efectuar trabajos secretos, y el programa alem#225;n de armas secretas avanz#243; constantemente hasta el fin de los angeles guerra, efectuando descubrimientos incre#237;bles y, en algunos casos, devastadores.

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Debe entender quién es un gran trabajador honesto, fiel y leal, y quién, en cambio, es sólo un hábil embustero. Y debe tener el coraje de elegir a las personas de las que se puede fiar, aquellas que no abandonan, no traicionan en los 52 momentos de peligro y desventura. Muchos se dejan engañar por las apariencias, por las hermosas palabras, y, así, acaban rodeándose de aventureros sin escrúpulos, de chapuceros presuntuosos y de aprovechados codiciosos. Éstos, inevitablemente, se percatarán de que han construido sobre la arena.

En el mundo feudal el vasallo depende de los caprichos del señor, el cortesano del humor del príncipe y el artista de la corte del mecenas. Sólo el artesano que trabaja en su taller con sus manos, con su habilidad, no debe congraciarse con un personaje colérico e iracundo, sometiéndose a sus decisiones arbitrarias y a sus gustos. Crea y vende sus productos a aquellos que los aprecian. Si no los quiere el principote de su pueblo, los ofrecerá a otra gente, a otra nación. La libertad de los ciudadanos de Florencia, Venecia, Genova y luego de Amsterdam o Lubeck, tenía como fundamento su capacidad de exportar a toda Europa.

Y así sigo teniendo el mismo sentimiento de culpabilidad y de remordimiento. Muchos estiman que el remordimiento es malo, una experiencia neurótica. Yo pienso, en cambio, que es una experiencia positiva y que constituye el corazón mismo de la conciencia moral. En efecto, cuando consumamos el mal, solemos pensar que tenemos razón. Sobre todo cuando nos mueve una pasión religiosa o política, o bien el amor. Sólo después, con los remordimientos somos conscientes del mal. Verga, en su relato Libertad, narra cómo en Bronte, los campesinos, emborrachados de las ideas revolucionarias llegadas a Sicilia con los garibaldinos, se arrojan sobre los nobles y los notables del pueblo, masacrándolos.

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